Capaz de excitar al máximo a santos y pecadores por igual. El arte de los besos y una infinidad de variedades. ¿Besar y morder?

Besos hambrientos
El mejor libro sobre amor que se ha escrito (y que probablemente se escribirá jamás), el Kamasutra, no sólo nos habla de posturas para hacer el amor. En sus páginas vemos un apartado especial dedicado a algo fundamental en cualquier práctica sexual y que muchas veces dejamos pasar desapercibido: los besos y los mordiscos.

Y es que dicen que un buen beso, uno de esos húmedos y cargados de pasión, es capaz de poner los pelos de punta a cualquiera.

El “mordisco punto” es cuando se toma entre los dientes un pedacito diminuto de piel, mientras que es “clásico” es cuando se agarra un trozo de piel bastante grande. Una práctica muy excitante es hacer una línea de puntos (“mordisco punto”) que recorra su frente o por la cara interna de los muslos, comenzando desde la rodilla y subiendo poco a poco.

El Kamasutra va desde los besos más clásicos hasta los más complejos y raros. En el apartado clasificado como “besos clásicos” nos encontramos con el “beso ladeado” (cuando las cabezas se inclinan cada una hacia un lado), el “beso inclinado” (uno echa la cabeza hacia atrás y el otro, sujetándole por el mentón, lo besa, transmitiendo cariño y afecto) o el “beso presión” (con la boca cerrada, los labios se presionan fuertemente).

En este libro también hay hueco para besos originales. Recorrer los labios o la cara del otro y acariciarle las pestañas con besitos dulces o recorrer la boca de la otra persona con un dedo son clásicos pero con un toque de originalidad. El “beso lagrimoso” es aquel que damos a un retrato de nuestra pareja cuando este no está presente.

El “Beso del Recuerdo” es cuando tras hacer el amor, uno de los miembros de la pareja apoya su cabeza sobre el muslo del otro y comienza a darle besitos. Otro beso muy dulce y bonito es el “Beso transferido”. Uno de los miembros de la pareja, con la otra persona presente, besa a un niño que tiene en su regazo mirando a la otra persona como diciéndole que ese beso que da al niño es para él/ella.

En fin, la variedad de besos es muy amplia. Tanto, que sería una picardía dejarla pasar. Sobre todo con las consecuencias que conlleva.

Fuente:http://www.elargentino.com

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