PORQUE LAS MUJERES TIENEN TETAS???
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LAS 10 FRASES MAS PELIGROSAS USADAS POR LAS MUJERES!!!!
1) BIEN: esta es la palabra que usan las mujeres para terminar una discusión cuando creen que tienen la razón y que vos tenés que callarte.
2) 5 MINUTOS: si la mujer se está vistiendo, significa media hora. Pero si no se está cambiando y vos estás jugando a la playstation o viendo el partido y tenés que salir con ella o hacer otra cosa que ella quiere, son sólo 5 minutos.
3) NADA: La calma antes de la tempestad. Siempre quiere decir algo… y deberías estar alerta. Discusiones que empiezan con NADA, normalmente terminan con BIEN (ver punto 1).
4) HACÉ LO QUE QUIERAS: es un desafío, no un permiso. Ni se te ocurra hacerlo. En serio.
5) GRAN SUSPIRO: es como una palabra, pero no verbal. Muy a menudo los hombres no lo saben interpretar. Un GRAN SUSPIRO significa que ella piensa que sos un idiota y se pregunta por qué está perdiendo su tiempo peleando con vos discutiendo sobre NADA (ver punto 3).
6) OK.: Es una de las palabras más peligrosas que una mujer puede decir a un hombre. Significa que va a pensar cuidadosamente antes de decidir cómo y cuándo hacértelas pagar.
7) GRACIAS: si una mujer te agradece, no hagas preguntas, quiere sólo dar las gracias. Pero espera al menos un DE NADA.
COMO QUIERAS: es el modo sutil de la mujer para expresar “¡andá a cagar!” o “me tenés harta”.
De alguna manera, va a lograr que termine siendo como ella quiera.
9) NO TE PREOCUPES QUE YO LO HAGO: otra frase peligrosa. Significa que desconfía de la capacidad del hombre para realizar la tarea y prefiere hacerlo ella misma. Pero de ninguna manera es un acto de bondad.
10) ¿QUIEN ES?: Léase ¿¿¿QUIEN ES ESA PUTA Y QUE CARAJO QUIERE CON VOS???? Ojo con lo que contestás, casi ninguna respuesta es aceptable.

Esta no es más que la típica historia del hermano menor, que resulta algo picaro… pero ojo porque termina a rruinando a su hermano mayor jajja
Diseñan una microbikini de diamantes que vale 30 millones de dólares
Fue realizado por la diseñadora Susan Rosen, quien usó 150 quilates de diamantes, raros por su color y por su enorme tamaño. Además utilizó esmeraldas y otras piedras preciosas montadas sobre un armazón de platino. La actriz Molly Sims fue la modelo elegida. Las fotos.




Humor gráfico de la mano de Maitena, que mejor que una simple imágen para entender el pensar femenino…


... Más de uno sabe meter la pata jajaj
Vanidad, divino tesoro

Escrito por Carolina Aguirre
Sufrir por una infidelidad es un acto de vanidad. No es el dolor de la traición ni el desengaño de la mentira. Esas lágrimas de asfixia, esos pimpollos de histeria, esos escándalos irreprochables no son producto de un secreto o de una infamia. Lo verdaderamente doloroso de la infidelidad no es el doblez ni la confianza extinguida: lo que nos duele es perder.
Ser fiel es estar comprometido con una misma elección, aún si existieran mejores opciones. Ser infiel, entonces, no es faltar a la verdad ni mentir, sino saltear el compromiso; es hacer una elección distinta, aunque sea por una sola noche.
Si bien nos duele que él ignore la palabra empeñada, lo devastador de la infidelidad es que él haya preferido a otra. Lloramos de de desilusión y de celos, sí; pero también de pena e indignación, porque ese día, por unas horas, fuimos la relegada, la perdedora, la que no sabe, la que no importa. Porque entre lastimarnos y no tenerla, prefirió tenerla, y porque, aún sabiendo que podía perdernos, eligió correr ese riesgo por estar con ella. Ella fue la deseada, la predilecta, la inevitable. Ella fue la mejor.
Cuando era más jóven terminaba todos los años de la misma manera: durmiendo con mi ex novio. Invariablemente caíamos la misma rutina: despedirnos, separarnos, que él conociera a otra, y luego volver a estar juntos hasta que su novia se enterara y lo dejase para siempre. Durante mucho tiempo pensé que era el destino, y que así sucedía porque estabamos hechos el uno para el otro; pero luego descubrí que la reincidencia no tenía nada que ver con él, que mi único deseo era volver para probar que yo era esencialmente inolvidable. Competía con ella, pero no importaba quien era, porque yo era mejor que cualquiera que intentara tomar mi lugar, era la mujer de su vida.
Sufrir por una infidelidad, es, desde mi razón, un acto de vanidad; aunque en mi corazón sea el legítimo sentimiento de estafa por excelencia. Me basta con mirar alrededor: cada vez que nos vestimos con una prenda que los hombres no pueden comprender ni apreciar ¿Para quién nos estamos poniendo lindas? Si sabemos que ningún hombre preferiría un pantalón enorme a uno pequeño, por qué estamos pendientes de la moda? Y si nos vestimos para nosotras mismas ¿Por qué no usamos esa ropa solas, dentro de casa?
En todos los grupos de mujeres hay un puñado de traiciones apretujadas en el pasado. Todas tenemos una amiga que le dijo que sí a ese chico que nos encantaba, que se acostó con nuestro ex novio o que intentó seducir a la pareja de otra. Nos reiteramos en la misma anécdota de mal gusto una y otra vez: a diferencia de los hombres, nos vivimos robando el novio, seduciendo al hombre equivocado y pidiendo perdón al otro día.
Cuando vamos a un casamiento y somos la única soltera de la mesa, los hombres no se enteran. Son las mujeres quienes nos miran como desabridas perdedoras incapaces de enamorar a nadie y nos hacen esas preguntas incómodas que nos hacen sentir más solas que nunca. No la pasamos mal por no haber encontrado al amor de nuestras vidas, sino porque ellas aprovechan cada ocasión para sugerir que son mejores por haberlo logrado antes.
Cada vez que nos interesa saber cómo era su ex novia, cada vez que nos recocijamos porque la nueva mujer es más fea, cada vez que llevamos la mejor torta de cumpleaños al jardín, cada vez que una amiga nos aconseja que lo dejemos, cada vez que comentamos que otra está más gorda o más vieja, y cada vez que una amiga se le insinúa a un hombre que nos encanta, probamos que en el universo femenino hay muchos menos conflictos entre el hombre y la mujer, que entre nosotras mismas.

Fuente: http://bestiaria.blogspot.com
2. Ir a la tarotista compulsivamente y seguir sus instrucciones al pie de la letra. Comprar velas, hacer “novenas” en la mesada de la cocina, y tirar los platos al lado de un árbol, cuando los vecinos no miren.
3. Vengarse furiosamente de una amiga.
4. Acostarse con alguien sabiendo que es un error y que las consecuencias serán te-rri-bles.
5. Perseguir a un hombre que te vuelva loca y urdir planes maquiavelicos y ardides delirantes hasta conquistarlo.
6. No usar ropa interior.
7. Revolcarse con más de dos hombres la misma noche.
8. Comerse un pote de dulce de leche en la cama y dejar el envase en la mesa de luz.
9. Ser infiel y no contarlo nunca, ni a tu mejor amiga.
10. Robar un novio.
11. Romperle el corazón a alguien.
12. Irse de viaje sola a algún país lejano y sin demasiados planes.
13. Ir hasta la selva chaqueña a conocer a un tipo del chat (que siempre es horrible, claro)
14. Salir con dos hombres al mismo tiempo.
15. Tener la casa impecable.
16. Empujar a una vieja.
17. Enamorarse perdidamente de un profesor, suspirar y ponerse nerviosa si te habla.
18. Dejar a alguien, aún estando muy enamorada, porque tenés la noble certeza de que no es para vos.
20. Emborracharse hasta el desmayo y no recordar absolutamente nada el día siguiente.
21. Reptar por la casa en jogging, sin bañarse y con la remera sucia, durante todo el fin de semana.
22. Acostarse con un amigo gay, completamente borracha.
23. Hablar cinco horas seguidas por teléfono con una amiga.
24. Comprar un best seller impresentable, leerlo apasionadamente y luego forrarlo en papel de diario y esconderlo en la biblioteca.
25. Enamorar perdidamente a alguien.
26. Acostarse con alguien que no hable el mismo idioma.
27. Agarrarse de los pelos con otra mujer.
28. Ver comedias románticas y llorar.
29. Escuchar el mismo tema doscientas cincuenta veces a todo volúmen.
30. Empapar el baño y no secarlo.
31. Desayunar pizza.
32. Ir a dormir a lo de tus amigas.
33. Tener la toalla de manos del baño impecablemente doblada.
34. Comer parada en la heladera.
35. Cambiarte de ropa con la ventana abierta para que te vea el vecino.
36. Gastar $300 en una cartera color “ciruela pasa”.
37. Usar la última bombacha enorme, sin elástico, desteñida y agujereada.
38. No lavar la ropa cuatro semanas y usar el vestido de comunión para ir a trabajar.
39. Coquetearle a un proveedor para conseguir un descuento.
40. Hablar pestes de otras mujeres luego de una reunión.
41. Mentirle a un hombre sólo para llevarlo a la cama.
42. Mirar maratones de reality shows durante todo el fin de semana.
43. Invitar a salir a alguien.
44. No lavar el auto en siete meses y dejar adentro botellitas de coca light, cáscaras de mandarina, mudas de ropa, zapatos, papeles del trabajo, caramelos pegados en el piso y el bolso del gimnasio lleno de ropa sucia.
45. Bailar la coreografía de “Fiebre de sábado por la noche” en el living, poniendo cara de “cool” y misteriosa.
46. Practicar conversaciones frente al espejo, riéndote como una estúpida y haciendo mohines vergonzosos.
47. Chupar el relleno de las galletitas y dejar el resto, o mordisquear bombones y dejarlos porque son feos.
48. Hacer dietas ridículas basadas en teorías delirantes o cábalas sin sentido.
49. Leer revistas frívolas.
50. Probarse el ropero entero antes de salir.
¿Cuales Te faltan hacer???
Fuente: http://bestiaria.blogspot.com

